
Ahora bien, el caso de las compactas es otra historia. Es cierto que los dispositivos móviles cada vez están apostando más por la calidad de sus cámaras, e incluso están empezando a crear híbridos de cámara y teléfono, como en el caso de Samsung Galaxy S4 Zoom (del que tendréis un análisis completo en la web antes de que acabe la semana).
Esto ofrece una gran ventaja y es que no tienes que llevar dos dispositivos siempre encima, la cámara y el teléfono, y puedes capturar imágenes curiosas sólo con sacar el dispositivo del bolsillo.
Si eres de los que te gusta por ejemplo, salir a hacer fotos, planear tus escapadas, cambiar los objetivos, y disfrutar del proceso de creación de tomar la imagen, creo que es difícil que la cambies por un dispositivo móvil.
Llegará un momento en que para echar una foto tengamos dos opciones: una cámara profesional, que valdrá un pastizal (más de lo que valen ahora) y un buen smartphone,a las cámaras compactas las doy casi por muertas en un futuro no muy lejano, y a las réflex o DSLR para principiantes (aquí tienes las mejores) casi que también.
Solo aguantarán los modelos de alta gama, y marcas cono Nikon, Canon o Sony apostarán cada vez más por un mercado exigente y profesional y menos por uno amateur que acabará sacando el móvil del bolsillo cada vez que quiera hacer una foto.
Predecir qué va a suceder en el futuro es complicado, y en el sector tecnológico mucho más. Si hablamos de una cámara digital compacta o ultracompacta al uso, la respuesta es sí,los smartphones acabarán con este mercado. De hecho ya lo están haciendo. Y es que los sensores de muchos móviles de última generación son ya en muchos casos mucho mejores que los de alguna cámara.

Y a pesar de que éstas han implementado una mayor conectividad para hacerles frente, no llegan al punto de ofrecer las mismas prestaciones.
Y es que la conectividad parece uno de los factores más determinantes para este tipo de público, más preocupados por poder compartir y presumir de lo que hacen en todo momento, que de que sus fotos sean las más artísticas y con mejor calidad.
En el momento en el que los móviles de alta gama puedan rebajar un poco el precio, ¿quién va a comprarse una cámara compacta?
Es evidente que los móviles sí sustituirán a las cámaras compactas para hacer fotos de "aquí te pillo, aquí te mato", y más con el auge de las redes sociales, donde con una imagen muchos usuarios quieren decir: "mira donde estoy, ¿no te da envidia?".
Resulta muy sencillo sacar el teléfono, hacer una foto y subirla a nuestro perfil. Lo que dudo bastante es que ocurra lo mismo con las réflex. Para empezar, normalmente (siempre hay excepciones) los usuarios de estas cámaras buscan calidad, una foto pensada y elaborada.
Por no hablar de las cuestiones técnicas: duración de la batería, velocidad del disparo, sensores, objetivos... ¿alguien imagina un teléfono con un zoom óptico de 300 mm? Se cae por su propio peso.
No niego que las cámaras de los teléfonos cada día son mejores, incorporan ópticas que son la envidia de las primeras compactas y que, al tenerlas tan a mano, nos facilitan inmortalizar momentos únicos. Pero yo, cuando quiero hacer fotos de verdad, me quedo con mi réflex.
Sí y no. Todo depende de las circunstancias y la naturaleza de las fotos. Tener una buena cámara en tu smartphone te permite capturar imágenes súper chulas y de manera más espontánea, sin tener que cargar con todo un equipo fotográfico que ocupa demasiado espacio. Por ejemplo, si te vas de juerga con los amigos o las típicas fotos que sacas para subir a Facebook.
Por otro lado, por más sofisticadas que sean las cámaras en los móviles, si alguna vez contrato un fotógrafo profesional (para bodas, bautizos, fiestas, etc.), más le vale que venga con todo el equipo, incluyendo los reflectores, si es que quiere recibir un duro,es imposible que una cámara de un móvil sustituya todos los beneficios que ofrece una cámara de verdad, sea réflex o compacta.
No he podido encontrar en ningún móvil la función de encuadre o zoom perfecta para mí-todas las capturas salen recortadas, corridas o simplemente no me satisfacen.
Puede que la calidad de imagen en el smartphone sea a veces superior que la de una cámara pero he encontrado que la estabilidad es un factor determinante (si estoy en un concierto o tomando una foto en alta velocidad, en el móvil saldrán borrosas siempre).
Si sostengo la cámara bien, no pasa nada de eso. Además, soy una chica chapada a la antigua. Aprendí a tomar fotos con una Canon A1 y me he mantenido fiel a la marca (mi modelo actual es una Canon G12).
Por nada del mundo cambiaría la sensación de encuadrar y obturar desde el visor frente a encontrarme con una pantalla de móvil que no me permite hacer gran cosa porque todo está hecho.